lunes, mayo 18, 2009

El colibrí, (En busca de la libertad)

Fué un día Lunes especial.. No quiero decír raro porque me cuesta describír lo atípico.. También es estresante la busqueda de palabras que describan el pasar del día en tensión.


Cada vez que describo mi entorno cometo el error de mirar desde la ventanilla del auto, son esos momentos en que observo el paisaje porque la mayoría de las veces que me detengo en la rutina de trabajar, los sentidos actuan como sensores termales.. Siempre estoy en movimiento, camino, respiro, veo imagenes pasando ante mi difusas, no por algún problema visual, sino por la acción de vivir cada momento en busca de objetivos, metas de corto plazo que se van cumpliendo al ritmo del reloj...


Pero hoy fué especial, por otras razones.


La bruma matutina hace que el frio irrumpa natural desde todos los ángulos, mi capsula espacial no está preparada para el ambiente humedo de la costa, por las puertas y ventanas se cuela el frio matutino que se hace mayor ante la posibilidad de algún control de carreteras, por fin llego a mi destino...


Al entrar siento que una presencia extraña me espera, no es algo que me produzca temor, pero si me inquieta...


Al poco de caminar en el piso brillante de la casa que restauro mientras me acerco al gran ventanal que mira el pedazo de oceano espumoso, mientras descorro las cortinas blancas, un aleteo imperceptible y oscuro me hace quedarme en silencio...Es el colibrí atrapado.


Antes ya sucedió, valga la redundancia, antes había sucedido...


El colibrí con su aleteo cambió mi día.




Después de abrír las ventanas junto al clarear del día, con la bruma costera desapareciendo por la fuerza del sol de las 9,30, me concentro en mi trabajo, muevo muebles, limpio los rincones, preparo las herramientas, fumo un cigarrillo y ya..


Regreso a casa, retorno los 15 kms, hasta Los Vilos y llego pensando en el colibrí que quedo atrapado entre las cortinas de la casa de verano de mi amigo Enrique, llego pensando en la forma de acortar el día antes de sentarme frente a la pantalla del PC, para volcar en palabras las imagenes del regreso.. Nada especial, solo rutina..


18,30 hrs..


La hora de partír, rehacer el camino, enfrentar la noche cercana y humeda de la costa nortina...


Antes me concentro en atrapar el colibrí, está agotado en un rincon de la ventana última del dormitorio de alojados... Apenas respira, siento sus garras debiles apretando la palma de mi mano, veó sus plumas tornasol, suaves inmobiles.. Salgo en busca del aire que necesita, trato con mi aliento de revivirlo, siento la carga de responsabilidad ante esa pequeña vida, siento que debo hacer que reaccione... Camino en la semipenumbra de la tarde en busca de un lugar donde depositar ese pequeño cuerpo, escarbo entre las ramas secas del jardín buscando un lugar cálido que reemplace mis manos, y no lo encuentro.. Instuyo que necesita agua, la busco en un rincon de la casa, la llave exprime unas gotas del líquido salvador, llevo su pico negro y aguzado a la cavidad de mi mano y suavemente lo humedezco..Siento que reacciona, apretando sus garras en mi mano y camino en busca de otro lugar para dejarlo.. Me veo caminando de un lugar a otro en busca del lugar apropiado, en fín.. Estoy preocupado...


Lo dejé en un rincón, en un nido hecho a la lijera, de pasto seco y algunas hojas del pitosporo...


Mañana veré si mi esfuerzo sirvió de algo, me ilusiono que no lo encontraré y que lo volveré a ver aleteando entre las cortinas, o de una flor a otra en busca de esa vida que se escapa con cada amanecer brumoso de la costa nortina...


1 comentario:

MANE dijo...

Que hermoso,siempre es bueno darse el tiempo para estos detalles de la vida.

cariños
yop