jueves, abril 21, 2011

Una huella en la arena


Cada vez que la marea alta llegaba hasta las oscuras botas del pescador, humedeciendo con la espuma blanquecina y restos de arenisca los pasos ritmicos del pescador, una nueva ola aparecia en el horizonte marcado por la luna, la imprecisa silueta se recortaba cercana a las rocas del malecón, los restos de un bote de madera se mecian con el ir y venir del oleaje produciendo un sonido seco de maderos impregnados, la abúlica y silenciosa noche de vez en cuando se interrumpía con algún sonido lejano proveniente de la carretera tras el bosque el sonido del carrete acompasaba los pensamientos del pescador. Fantasmagoricas sombras se desplazaban tras los arboles produciendo alguna inquietud a la persona que observaba encogida tras los arbustos costeros que milagrosamente asomaban tras la duna, mas allá una pequeña moto arenera parecía esperar el momento de partír hacia las luces lejanas de la caleta, solo una brazita del cigarrillo brillaba entre los dedos pequeños de la joven.
Un nuevo tiro y el sonido del nylon rompiendo el viento aplacaba la monotonía de esa noche de verano de hora tardía, el sonido del plomo cayendo entre las aguas le avisa la distancia donde la tensión estará puesta en los proximos minutos, el paso atras, instintivo y el ligero dolor en la espalda hace que el pescador se mueva de un lado a otro acomododando el físico enjuto del personaje solitario... Mas allá , la braza extinguida del cigarrillo hace que la distraida joven busque entre sus ropas lijeras un paquete semivació de los Kent Ultra, con su mano libre busca el encendedor que tras un tercer intento ilumina el rostro de delicadas facciones, un mechón de pelo bordea sus ojos marrones, casi negros que traslucen un brillo hasta ese momento oculto por la oscuridad, ahora su movimiento se hace perceptible y acomoda su brazo en la arena, acomodandose para desentumecer los musculos largo rato inmóviles, Las luces de la bahía se mueven en un sube y baja mortecino, tal cual una gelatinosa fuente de luciernagas parpadeantes, los sonidos se mimetizan con la suave brisa del verano , alguna lejana melodia de moda resuena en las oscuras callejuelas del balneario donde esa tarde el pescador y la joven solitaria se encuentran sin verse en la oscuridad. No saben que confluyen en ese espacio, no se conocen, se ignoran, es solo una pequeña conspíración del destino en unos pocos metros cuadrados-Desde la bahía casi circular, comienzan a efluír los vapores cuando la temperatura comienza a bajar, pareciera que la hora avanza al ritmo de la luna, una que otra nube en el horizonte no alcanza a diluír la silueta de la isla que caracteriza las postales del balneario, las gaviotas vuelan rasantes , como sombras negras trazando estelas de oscuridad casi rozando las aguas quietas, sus graznidos monocordes no distraen la lienza tensa del pescador atento al la señal del pique deseado durante largo rato, pero nada. La joven de la moto, termina su cigarrillos y adopta una posición enjugando sus piernas con los brazos y sumergiendo su pelo entre las rodillas, pareciera que una lagrima roza el jeans ajustado, está inmovil, pero de vez en cuando un estremecimiento la recoge, son los suspiros que no logra contener.

Horas atrás, la abrupta partida del señor de barba semicrecida, con el gesto endurecido por la rabia contenida, hace que el florero de la mesita de arrimo junto a la amplia puerta de la casa de verano, caiga estrepítosamente, la flor y el agua se desparrama sobre el piso flotante, transparentando las finas vetas del plástico imitando un cuidado parqué.. Atras quedó el plato semi servido de una comida ya fría, la discusión fué larga y la mesa está vacía, la que fué su interlocutora ahora yace llorosa sobre la amplia cama del dormitorio principal, la nana ya se ha retirada a la cocina ,espera silenciosa que la discusión acabe y no interviene, tiene la puerta de la cocina entreabierta y se pasea nerviosa de un lado a otro, mientras los gritos que provenían del comedor se acallan.. ¡Te lo dije, te lo dije tantas veces, insensata,, es TU hija; no debistes permitirle tanta libertad¡¡, se le escucho decír.. Por la mierda¡¡, te decía que no era bueno que vinieses tan seguido... Es tú culpa¡¡¡ Gritaba, desaforado, mientras la mujer de unos cuarenta trataba de calmarlo con gestos que parecian inutiles, solo balbuceaba,"pero es nuestra hija, nuestra hija, entiende"¡¡.
Luego el silencio, tras el portazo de la puerta.. La nana se asoma tímida al comedor y comienza lentamente a recopilra los servicios, los platos, las ensaladeras a medio llenar, las copas semi vacias, desde el dormitorio se escuchan solllozos enronquecidos de la mujer ¡Hija, hija¡, balbucea.

La joven siente un escalofrío, cuando el pescador, hace un movimiento brusco hacia atrás y ve cuando la caña se tensa cuando el pez engancha la carnada, comienza una lucha sorda entre el pez atrapado y la adrenalina del pescador aflora con cada movimimiento circular del carrete, La luna alcanza a reflejar una sonrisa entre la barba blanquecina del pescador y ella siente una rara sensación de ser testigo de la alegría del pescador.. Alcanza a ver una silueta blanquecina emergiendo desde la espuma, agitandose convulsivamente, luego el pone una rodilla en el piso y toma su presa con soltura, con un rapido movimiento, saca el anzuelo desde el hocico de la corvina de mediano tamaño y la enfunda en un bolso en su costado.. La cola amarillenta de la corvina se refleja a la luz de la luna con visos dorados, es su trofeo..
La joven, nuevamente baja la vista y lleva su mano a su vientre endurecido, se vé atletica, de no mas de 17 años, sus ajustados jeans muestran una figura armoniosa, la cortavientos negra, ajustada, dibujan unos seños pequeños pero bien formados, parece una típíca jovencita de la secundaria en vacaciones, su piel tostada denotan una estadía prolongada en el lugar.. La moto brilla en las partes donde la luna se refleja, parece esperar la señal del regreso..

Ya el silencio se apoderó de la cocina, la nana ha ordenado los trastos y restos del almuerzo inconcluso, un aroma a limpieza rodea ese sector de la comoda casa de verano, la flor de la mesa de arrimo ya está en su lugar y la puerta del dormitorio permanece cerrada. Tras ella, una figura se pasea de un lado a otro, oteando la bahía mientras los escasos verananeantes recogen sus toallas y emprenden el regreso a sus lugares, ella, fuma y fuma un cigarro tras otro, acumululando las colillas en un enorme cenicero blanco con reminiscencias etruscas, recuerdo de alguno de esos viajes que solían dar antes de tener a su única hija, su aficción al cigarrillo veníades de antes de conocer al que fué el amor de su vida, del que se vió obligado a preparar una boda apresurada, del que hubo que luchar para que fueses aceptado en esa familia de la que era la única hija.. Ahora la historia se repite, El portazo final selló esa historia que recien comenzaba..
No tenía idea donde estaba su hija, la preocupación no era esa, sino que dirá la mamá, la septuagenaria y asmatica sra, que no veraneaba con ellos por el clima de la costa, la que la llamaba dos o tres veces al día, preguntando por su nena, la que le advertía a cada rato de que no bebiese, que dejara el cigarro, que cuidara los pesos.. Su madre, que ahora recibiría la noticia, cuando su marido llegara a casa después de pasar los peajes y bebér su habitual wisky.. Una vez mas la culparía, una vez mas la advertencia imcumplida.. ¡Se lo dije tantas veces!!.. Y ella que bajaría la cabeza, asintiendo.. ¡Mi hija es una loca!!..

La joven, se incorpora de la arena y su silueta se recorta en la claridad de la bahía cuando la luna está casi sobre ellos, el sonido de la moto al encender, hace que el pescador se de cuenta que no ha estado solo, siente que su logro con la pesca no ha sido en vano, los genes del que pesca están mezclados con los del ego y la oscuridad no es un buen aliado, siente que su logro es digno de un testigo, siente que esa noche fué exitosa..¡Me quedaré otro rato", Pueda ser que otra corvinita..! Medita, mientras ve que la lucecita de la moto se acerca, instintivamente la joven se detiene a su lado, los rostros apenas se logran distinguír pero algo los une, sienten empatía..¡Buena pesca! exclama ella, con voz de frio.. ¡Si, me trajistes suerte¡. responde, convencido, y tú que haces a esta hora??--
Nada, solo meditaba.. Veraneo acá y hoy supe que tendré un hijo..", responde con naturalidad..
Necesitaba estar sola, pero ya estoy bien.".
"Gracias por acompañarme.-"
"Suerte para tí mi niña".

La moto se aleja, el pescador prepara un nuevo lanzamiento, la luna acompaña.
___________________________________________________________________
La vida continúa, amanecerá y nada cambiará. Esa noche ya todo cambió, esta historia sucede a cada rato y en cualquier lugar, lo que no cambia es la concecuencia. Los hijos.. Nada es mas importante.

Dedicado a esa amiga-niña que duda ante el futuro y siente que las puertas se cierran...
Las puertas se cierran solo cuando no dejamos una brecha de esperanza ante el futuro.
"No regales tu pesca, enseña a pescar"
LESC, Abril 2011

lunes, abril 18, 2011

La dama de la noche (El último viaje)

Apaga la radio, recoge los cigarrillos y cierra el auto. Enciende uno mientras retoma el sendero hasta el borde, ya las estrellas comienzan a aparecer tímidas mientras la implacable y rutinaria noche de la costa en otoño enfría los roquerios y hace que los grillos entonen sus canticos acompañando los sonidos nocturnos.

“Está bien, vete de una vez, no vale la pena gastar frases y mas frases para intentar convencerte¡¡” Regresa con tú madre de una

vez, la verdad, nunca logré apartarte de ella”, “Sin embargo te amé, te adoré, lo hice todo por ti”..” Es mas, seré yo quien saldré de esta casa¡¡”, levantando la voz, contrariado..

El sendero cada vez mas estrecho y oscuro llega a su fín, se escucha en el vacío el monótono repicar de las olas, una que otra gaviota se divisa en la semi penumbra, la luna aparece tras los cerros a sus espaldas, a medias acercándose a la menguante, algo iluminando la silueta del solitario que fuma con la mirada perdida en el horizonte.

La barba crecida, los Docker verdosos, sus zapatos café citadinos, empolvados, su antigua parka de plumas hacen del personaje una patética sombra del que fue un exitoso hombre de negocios, un viajero incansable, la ironía de este último viaje a mirar su querido mar, era que , mientras la idea le revoloteaba, repicaba, luchaba por imponerse ante otras miles de ideas diferentes que se agolpaban en sus rincones cerebrales, martillando.. La ironía de este su último viaje, fue que SI “podría ser su último viaje.”

“Mierdas¡¡”, exclama con rabia, agitando la mano que contenía su cigarro cuando le quema entre los dedos, fue como un renacer, un doloroso despertar de ese mundo de pensamientos, fue el aviso que le impidió dar el paso hacia el vacío..

Nunca fue un cobarde, siempre la adrenalina de la aventura le sedujo mas que la monotonía de un trabajo estable, su independencia la valoraba mas que el dinero y el éxito, fue afortunado, hizo buenos negocios, viajó, aprendió viajando.. Sus últimos 4 años los pasó en luchas judiciales, en estériles polémicas, en viajes voluntarios a ayudar a extraños, su cámara captaba imágenes certeras de otras realidades, nunca pudo ser un sedentario..

Por ello las palabras en el departamento , después de la llegada tardía después de almuerzo, con trazos de una noche azarosa de licor y mujeres, hicieron a ella armar su maleta y dar el paso que debió dar tiempo atrás, cuando su hijo decidió trabajar en vez de estudiar, cuando por fin su madre regreso a su lugar ,fue cuando la convivencia entre ellos se hizo insoportable..

“Nada me hará retroceder, lo tengo decidido, aún soy joven, tengo futuro, me iré mañana temprano”,, “Has lo que quieras”” Dice ella ocultando su rostro, evitando una lagrima, mordiendo sus labios inconscientemente, mientras acudía al dormitorio cerrando tras sí la puerta..

“Me carga que me dejes hablando solo¡¡”, exclama, “Me voy”,,”No me verás mas¡¡”

Caminando en círculos, busca su parka de plumas, las llaves del auto y sale del departamento del 11 avo piso de Apoquindo 4000..Toma el ascensor y marca el 2do subterráneo, sube a su fiel st.wagon, y enfila hacia la costa, con la mirada atenta al tráfico, pero perdida en un punto lejano, la idea del último viaje crecía a medida que se alejaba de Santiago..

“Mierdas, que me duele ¡¡”, llevando sus dedos a los labios para tratar de aliviar el dolor de la quemadura. Ahora el paso es hacia atrás, ha sentido el temor de la caída, la sensación de fragilidad de su cuerpo chocando contra las rocas, el frio viaje hacia una muerte irremediable, caer, caer, caer es como un sueño de pesadillas recurrentes, la sensación de despertar como esa mañana de Mayo del 80” frente al reloj circular que marca la hora intermitentemente mientras recuperaba la conciencia en esa Clínica del barrio alto, el dolor intenso en todo el cuerpo, la impotencia de la vida recuperada, el dolor físico que no logras aquietar al cerrar los ojos.. Y abrirlos nuevamente frente a ese reloj implacable, borroso, difuso..

El paso atrás al comprender que lo mejor es estar vivo, sufriendo la soledad, sintiendo el dolor de la quemadura en los dedos, y el aire fresco de la noche que nace frente al mar..

El paso atrás se convierte en una caminata a oscuras por el sendero iluminado por la luna a medias, las ramas que rozan la parka de plumas hacen que el silencioso retorno ahuyente a los grillos, que respetuosamente se acallan con el paso a paso hacia el auto que ya se enfría al ritmo de las horas pasadas..

La llave que abre la portezuela del st.wagon encaja precisa, un giro y ya la calidez del refugio mecánico, tranquiliza, sorprende, borra pesadillas de caídas y el sonido de la puerta al cerrarse con el instintivo movimiento hacia la radio,, Luego la Carole, después el suspiro junto al aspirar el cigarrillo al interior. La llave acciona el motor, el ronco sonido del motor bóxer le hace nuevamente sentir la adrenalina del movimiento, el regreso hacia la autopista con los faroles encendidos, esquivando uno que otro animalejo que se cruza, esquivando, esquivando malos pensamientos.. Ahora revive, el regreso a casa de madrugada le brinda una nueva oportunidad, quizás logre que ella no tome el tren de las 6 AM, quizás, logre evitar la pasada por Suecia al pub de turno, quizás logre llegar de ese viaje sin retorno..

“No me verás mas”, “Nunca mas¡¡” fueron sus últimas palabras antes de pulsar el botón del subterráneo dos..

La carretera está oscura, pero ya se divisan las luces de la autopista, el ir y venir de los carreteros de turno, de los trabajadores, diputados, honorables y simples conductores de madrugada en la ruta 68, le animan a mirar concentrado la ruta, el cigarrillo ya se extingue en sus dedos, pero lo apaga antes que nuevamente quemen sus dedos..

Ya no siente la brisa del mar, ahora baja el vidrio del auto para sentir la velocidad y el viento en el rostro, una rara sensación de satisfacción le inunda, lleva en el rostro una sonrisa, junto a tres o cuatro pelos de su barba blanquecina picándole como la de un adolescente, rasquidos instintivos y la mirada fija en la línea blanca de la carretera, acelerando hasta los 120 permitidos y bajando las luces de vez en cuando.. Ya se divisan las luces de Casablanca al otro lado de la subida del Santuario, ya pronto estará en casa, reflexiona..

La ironía, ahora aparece en su mente como un aviso, la ironía.. Debió ser su último viaje, pero ya está de regreso..

“No te vayas¡¡,”, se escucha en el dormitorio cerrado, silenciado por la mano de ella en su boca, en un susurro ahogado, mientras trata de contener el llanto..”No te vayas¡¡”, El grito es silenciado por el portazo al salir al pasillo de los ascensores, ya obturó el botón del subterráneo 2, desciende..

En la larga recta, la radio se silencia un instante cuando cambia la melodía, enciende su innúmero cigarro con el zippo dorado, le parece ver cruzar algo frente a sí, como una sombra blanquecina, “la dama de la noche”, y recuerda el relato del camionero aquel de ese largo viaje al norte. …

”Amigazo, nunca mire hacia atrás””, “Es fatal””, “La dama de la noche” no perdona, ¿se ha fijado en las animitas??”… La mirada instintiva al retrovisor , alcanza a ver una sombra blanca..

Después la nada.

La hora está marcada en el reloj de la pared blanca de la Clínica, el dolor es intenso, está despertando, la intermitente claridad se confunde con los sonidos de máquinas, beep, biips de instrumentos conectados a su cuerpo.. El acompasado ruido del fuelle del respirador artificial, le llega a oleadas mientras recupera la conciencia..

“Hola mi amor”, imagina escuchar lejano, la voz de ella que desde el otro lado del vidrio logra traducir en sus labios, la imagina, lo está mirando con un gesto preocupada, lo mira y lo mira, balbuceante y el solo adivina el movimiento de sus labios..

“Hola amor”, siente que responde con un sonido mental, solo con el pensamiento..

“Estoy de regreso”


A mi amada esposa, Abril, 2011

lunes, abril 11, 2011

El cuento de Anita y presidiario

Anita y el pantalón a rayas

Los arboles del bosque no dejan ver el horizonte, menos al sujeto que agazapado espera a su víctima tras una mata de hualle, la hojarasca resuena a cada paso , los sonidos de aves advirtiendo el paso tranquilo de la muchacha de unos quince, alejan a los insectos coloridos que revolotean la larga cabellera azabache, la sonrisa disimulada con el canturreo entrecortado al ritmo de los pasos no presagian lo que le espera a unos metros.

El individuo agazapado tras los matorrales siente que la boca se le humedece con la saliva, sus ojos negros brillan con deseo, hace un tiempo que viene observando la rutina de la chica sin nombre, hace tiempo que su contoneo juvenil lo tiene obsesionado, “Debe estar muy rica, la chiquita”, parece musitar mientras con el dorso de su mano ennegrecida y rugosa se la pasa por esa boca desfigurada por la cicatriz que le cruza desde el pómulo, sus atavíos mal olientes no alcanzan a mostrar la pobreza que arrastra desde que salió de esa cárcel sureña, aún recuerda la “carreta” nocturna para el caldillo de patas de pollo, o los tallarines amasijados revueltos con una fría bolsa de salsa de tomates..Luego el mate amargo y la silenciosa mirada al techo a 30 centímetros del camarote en un cuarto piso de la habitación de 3x3, a su costado el ronquido del mocito del grupo lo mantiene despierto, mientras se revuelve en la sucia manta gris que lo cobija, es invierno y ya el carbón del brasero está apagado, la colilla que guardaba en la grieta de la pared, disimulada con el chicle teñido de rojo, ya no está, seguro que fue el “rolo”, el del camarote del frente, “uno de estos dias me lo arreglo” pensando en el estoque que fabricó con un trozo de plástico de cañería que descubrió en sus habituales idas al baño común, donde el agua fría le hacia reprimir las ansias de poseer una mujer hacia casi tres años.. Cumplía, la ves anterior habían sido 2 y medio años tras las mismas rejas, pero ya saldría, pensaba mientras el cielo a 30 cms hacían rebotar su aliento de caries y tabaco mezclado con los restos de la cazuela de patas de pollo..

La muchacha, de nombre Anita, no podía estar mas lejos de aquel bosque, paso obligado hacia el cercano pueblo de largas callejas polvorientas, de corredores sombríos donde cada mañana saludaba a don Diógenes, el anciano que pasaba horas y horas mirando a los escasos transeúntes, a los perros callejeros y veía pasar las horas y horas sumido en sus recuerdos, su desdentada boca musitaba de vez en cuando un “buenos dias” y agachaba la cabeza con un movimiento automático , simulaba un saludo..

Un nuevo paso y algo se mueve en el matorral, ya dejó el claro de bosque y hierbas secas, la planicie se extiende ante la mirada de la chica, “queda poco”, piensa mientras distrae la mirada en un conejo que se cruza hacia una ramas secas del árbol caído que a veces servía de banco para el descanso, ella no se detiene y apura el paso, parece ser que llegará a atrasada a su cita, su primera cita..

El hombre tras el arbusto tensa su cuerpo y mantiene el aliento, “ya queda poco nenita, ya vienes..”

Anita sueña con ese primer encuentro y a sus quince imagina los ojos verdosos del muchacho que veranea con sus tíos en un campo cercano, la costumbre es que sea el quien la busque, pero sus orígenes campesinos no le favorecerían, el educado, de un apellido impronunciable y de modales citadinos, le hacían suspirar cada vez que recordaba ese primer encuentro en el almacén del pueblo, las miradas cruzadas, el rubor de sus mejillas, la mirada inquisidora del joven la inquietaron mas de lo que nunca sintió.. “Como está srta?, escucho.. Y luego un dialogo de esos típicos, ¡Donde vives, ¡Como te llamas?, yo estaré hasta el fin del verano, ¡ Y cuando vienes de nuevo?.. la despedida.

No sintió cuando la ruda mano del hombre de los arbustos le tocó el hombro, tampoco logro ver la cicatriz en el rostro sucio, menos su caída tras el empujón violento entre la yerba reseca del potrero.. Parecía un sueño, una mal sueño, una pesadilla de ésas que la hacían despertar en las noches cuando en el cuarto contiguo su madre gritaba a su padre..”¡Borracho de mierda¡¡¡ Hasta cuando” y luego los golpes y forcejeos hasta que el silencio se hacía de esas paredes de adobe..

Quizás su desmayo fue la solución a ese momento, no sintió cuando el hombre le rasgó sus ropas nuevas, las que preparó con esmero durante la semana, quería estar linda para ese primer encuentro, quería ser recordada como el amor de veranos del joven de la capital, quería que su pelo luciese brillante al viento , sentía que el quillay le daba esa frescura, sentía que los aromas a humo de la cocina los disipaba con el agua de la vertiente tras la cascada, sintió estar bella para el..

El hombre se incorpora abrochándose el pantalón de rayas, se abrocha el cinturón enjugando su camisa a empujones , mira a su rededor, su sonrisa desaparece, ahora se siente satisfecho y cansado, ya no recuerda la “carreta” ni los barrotes que dejó hace dias atrás en la lejana cárcel de ese maldito pueblo, ahora está desahogado..

Mira el inerte cuerpo de la chica sin nombre, su pelo azabache con hierbas resecas pegoteadas por el hilo de sangre que brota de sus sienes, siente una rara inquietud, miedo quizás, la chica no se mueve,, “Quizás por eso ni se movió” piensa , se agacha y la remece, pero no reacciona.. Y ve la piedra ensangrentada. “Me fregué, por la chucha¡¡”, exclama.

Anita ya no esta, su alma camina junto al joven de ojos verdes, su mirada al cielo, con una sonrisa inexplicable en esa soledad, las hierbas al quebrarse bajo su cuerpo no las sintió, tampoco tras su cabello negro se veía la piedra que asomaba, Tampoco el la vio, el hombre de la cicatriz y la sonrisa forzada camina hacia el bosque, se pierde entre los árboles, no mira hacia atrás..

“Nunca volveré a esa cárcel maldita”, musita, mientras camina por la hojarasca terminando de poner su camisa en los pantalones a rayas..

Esto sucede cada día en algún lugar del mundo, Justicia para Anita y todas las mujeres abusadas, NO al violencia de géneros.-

LESC , Abril 2011

viernes, abril 08, 2011

Recibo Ofertas

Curriculum disponible en enlace anterior y Disponibilidad inmediata, Viajo donde sea.- Suerte para todos.-

viernes, abril 01, 2011

Buscando Trabajo


Siempre supe que algun dia publicaria este aviso: Busco Trabajo, aquí y en la quebrada del ají dice el dicho, Por ahora solo publicaré este enlace, que los lleva a mi realidad y que lleva la esperanza de ser respondido con prontitud.. De verdad lo necesito.. Un abrazo a todos.. Y si saben de algo , llamen, publiquen o simplemente, denme un ANIMO¡¡..
LESC
Este es mi Curri:


Chile es un gran pais, el mundo es pequeño y el universo no es infinito..
Iré donde me llamen..
Esperanzado.-
Saludos a todos..
LESC

La volá del Tachi..


Sin reprimiendas, sin malas ondas.. pero: Es mala onda ir contra tú gobierno Tachi.. Recuerda al Pancho".. Atina man:¡¡
La Educación no es solo MUNICIPALIZADA,, Acuerdate de los sostenedores Particulares.. Fijate que los mejores evaluados son los ex-alumnos de estos colegios y jardines.. No seas mas Papista que el papa,, Amigo, en buena..
LESC