sábado, noviembre 20, 2010

Algo mas de Ñagué y Latitud 32°


Mas de Latitud 32°, Ñagué

Siente ganas de fumar, por suerte los puchos los guarda bajo el traje y siempre lleva el zippo cargado, su mano derecha no sirve y con la izquierda le cuesta maniobrar para sacar los cigarros, la lluvia arrecia y la hoja de nalca casi no lo protege, el gorro de pesca no lo ve por ningún lado y de nada serviría pues debe estar empapado, el bolso está a un par de metros y no lo alcanza, que hago? Mierdasss???..Grita con impotencia. Gira lentamente hacia la derecha y el dolor en los riñones le hace hacer los movimientos muy lentamente, pero logra que la hoja de nalca tape un poco mas su cabeza plateada, aplasta la hierba cerca de la cara para dejar un espacio menos húmedo, gira lentamente y recoge las piernas adoptando una posición fetal, parece un amasijo de color verde camuflado entre los arbustos, un comando guerrillero..Logra sacar un cigarrillo casi seco y su fiel zippo enciende a la primera..Aspira largamente, cierra los ojos y asume la realidad, “estoy cagado. “Pasaré la noche en Ñagué, herido y entumido..” murmura..

Saca cuentas: “ tengo 9 cigarrillos, una bolsa de pesca, una caña quebrada, un carrete trabado, un paquete de mentitas, una lata de cerveza, un alicates para sacar anzuelos, como 15 pejerreyes de carnada, algunos destorcedores, varios anzuelos y otros cachureos de pesca que casi nunca ocupo..Nada de comida, estoy herido, adolorido y muerto de frio entre las nalcas..” Mientras recuerda algún episodio del Discovery Channel del “como sobrevivir”…

Otro cigarro en una parada de la lluvia , intenta dormir…

“En casa la chica prepara arroz y un salsa de champiñones, se supone que llevaré el almuerzo: Hoy lenguado a la leche y mantequilla, condimentado con algo de orégano y listo.

Ensaladas y vinito blanco,.”

Después una conversación intrascendente, la teleserie y dormir una siesta, siesta, siesta…”

02 AM con 09 minutos según el celular, cada vez con menos barritas de carga, el cielo está estrellado como nunca, pareciera que ninguna luz interfiere y el cielo está mas brillante que nunca. El frio lo estremece y la muñeca fracturada le hace apretar las mandíbulas hasta apagar un grito que sonaría en la nada..No siente ruido alguno, excepto el chasqueo del encendedor al intentar encender un ya húmedo cigarro..No esta sordo, sin embargo el ruido de la carretera hace mucho rato que no lo siente, además desde su posición vería la luminosidad de Los Vilos, y no esta ciego..

Levanta la mano sana con el celular, tratando de conseguir una señal y nada. En todo el día sintió que lo sucedido fue un accidente, ahora esta preocupado. Ya logra moverse con cierta facilidad, sin embargo no se incorpora, los dolores han disminuido, menos el de la muñeca, quizás si intento acomodarla con algún movimiento podría evitar el dolor” piensa se reprime las ganas de orinar. Se sienta apoyándose con la mano izquierda, muerde un trozo de la rama de nalca y toma la mano y con un movimiento aprendido no sabe donde le da un tirón…El Grito de dolor resuena en la noche sin ecos, su mandíbula se aprieta.. Luego siente alivio. Se acurruca nuevamente, las nalcas lo protegen..Duerme.

El Amanecer:

Pareció helar durante esas horas interminables, entresueños sentía los ruidos que venían desde algún rincón de su cerebro, sonidos familiares, mecánicos propios del vivir el día a día inmerso en un pequeño pueblo bullente de mínimas actividades cotidianas pero sin la prisa de una gran ciudad. Abre lentamente los ojos hinchados y pegoteados de legañas y sangre endurecida, su cuerpo adolorido y hambriento lo despierta bruscamente cuando algo cae aplastando los arbustos produciendo un ruido de quebrazón de ramas y desliz de piedras, alcanzo a girar su cuerpo hacia la derecha y el agudo dolor de la muñeca resuena en un grito que no encuentra eco alguno en esa extraña posición entre las nalcas, un animal piensa, pero lo desecha de inmediato al ver que a su rededor solo existe vegetación tupida y .silencio. El sonido del mar resuena placido, parece ser uno de esos dias en que ñagué está de baja marea y calmo. Ya siente que se puede incorporar, ha recuperado la movilidad de las piernas y lo intenta apoyándose en el único brazo útil, se pone de rodillas primero y luego con la parte de la caña rota se apoya para pararse..La hierba buena aromatiza el ambiente mientras en un rápido oteo se da cuenta de la realidad. Esta en Ñague, pero a la vez no esta..

El desconcierto aumenta cuando al mirar hacia el norte no ve las casas de veraneo de Los Matte, “debieran estar allí,” analiza, mientras suelta los tirantes del traje, las ganas de orinar lo martirizan, con su única mano hábil baja el pantalón de polar interior y se desahoga orinando hacia un costado..

“Las casas siempre estuvieron desde la primera vez que baje por el sendero rojizo que llevaba a la suave arena “ . Mira, ¿Dónde estoy? Se pregunta mientras otea hacia atrás, mejor dicho hacia arriba no ve huellas, solo el espacio que dejó en la caída entre las nalcas que amortiguaron su cuerpo. “No puede ser, aún debo estar inconsciente y soñando,” divaga, nada le es familiar, el dolor le atormenta la muñeca rota y comprende que no sueña. Mira esta vez al sur, donde los farellones de Mal Paso se internan en el mar, dejando al fondo las luces y construcciones de Los Vilos, pero no están, no ve nada que le parezca familiar, todo ha cambiado…

“Debo despertar pronto, quizás la sangre perdida de la herida de mi frente fue mucha y pierdo los sentidos, quizás alucino, pero recuerdo haber tomado solo la dosis exacta de clonaxepam recetada para la ansiedad en mi afán de dejar de beber y fumar.. “ Intenta despertar, pero está despierto. Palpa el bolsillo superior del chaleco de pesca y encuentra la ajada cajetilla de cigarros, está húmeda pero hurgando logra sacar un cigarrillo ya amarillento por la humedad, lo pone en sus labios y enciende con dificultad el zippo al tercer intento. Aspira profundo y comprende..

Los pensamientos de otras dimensiones paralelas, o de regresión en el tiempo, las largas conversaciones con David sobre los orígenes de Ñague, las conversaciones con la chica y la Vilma de sus proyectos de escribir sobre la zona donde aprendió a pescar su primer lenguado se le agolpan en la mente, mientras conserva el equilibrio entre la yerba alta y aromática, el roce de una hoja de nalca en una herida ya reseca lo despierta de sus divagaciones y teorías de lo que sucede.. Nuevamente dirige la mirada hacia el norte y divisa la blanca playa semicircular con sus manchones oscuros de huiros al borde de la rompiente, le parece mas oscura la arena y ve solo eso, arena..

Al final de la playa la enorme duna, clara y sin vegetación hace de muro de contención de las escasas olas de la marea baja, la roca que siempre estuvo frente a la casa principal, emerge puntiaguda y mas alta que de costumbre..Las colinas donde se emplazaban las casas nuevas se notan cubiertas de fina hierba creciendo, uno que otro arbusto cerca de la vertiente al centro de la playa…

Intenta un paso hacia un costado menos tupido y nuevamente cae de rodillas, dolor, mucho dolor y sobre todo conciencia de la realidad ..Está solo en el espacio y en el tiempo..

Debe reponer fuerzas, no piensa en lo que esta viviendo, siente hambre en el silencio de mediodía, el sol está casi sobre el y la ropa húmeda arroja vapor al secarse lentamente, esta vez se incorpora y decide seguir bajando hasta el borde de la playa, necesita pisar arena, acercarse a las rocas que recuerda, el lugar donde arma el equipo, donde hace las fogatas, donde bebe las cervezas, fuma y conversa sobre el resultado de la pesca antes del regreso a casa.

Recoge el bolso de pesca, donde otras veces ha llevado varios lenguados y que ahora, vacio le espera un par de metros mas allá sobre una nalca, la bolsita plástica de la la carnada espera e(Y está), los pejerreyes recién comprados en “Escamas” ,la tienda de calle Brasil, en sus bolsas selladas al vacío, perfectas carnadas.”Por lo menos tengo con que pescar” piensa confuso, pero asumiendo que lo que sucede es real..

¿Un salto en el tiempo?

Ya entre las rocas, en el espacio de reunión que esta vez está virgen, sin colillas, latas ni restos de fogatas, bolsas plásticas y basura dejada por innúmeros pescadores o veraneantes, está virgen..

“”No estoy en el futuro, estoy en el pasado.”” Teoriza..

Se apoya en la roca y llora en silencio, ha comprendido, su sueño hecho realidad, estar en Ñagué, en su origen…

Mas tarde, después de saciar la sed en la vertiente cercana, lavar sus heridas y con un trozo de polera vendar la mano herida, intenta reparar la caña rota, “será mi sustento.” Piensa mientras .Revisa el bolso de pesca y encuentra el alicates curvo con el que saca los anzuelos de los peces pequeños, improvisa con unas quilas unas varillas con las que embarrila las partes de la caña rota, el mango del carrete está chueco y a punto de romperse, pero funciona, lo cambia para hacerlo girar con la mano izquierda, esta vez su mano derecha servirá para sostener la caña..

El grato sol le hace sentir el calor de primavera, saca con mucha dificultad su traje de goma y queda con el buzo de polar, al rato también se lo saca y lo pone a secar sobre las rocas..Estas acciones le hacen entender que no está loco o viviendo un sueño, ahora debe asumir esa realidad..Hace un inventario de sus pertenencias, recuerda a ratos las aventuras de un tipo que en Discovery Channel enseñaba como sobrevivir en situaciones extremas..La suya no lo era, pues sentía conocer el lugar, a pesar de que estaba todo distinto y virgen, conocía el lugar, pero estaba en otra era u otra dimensión paralela.

Lo que no sabía era como enfrentar el presente-pasado.-Futuro.

Al rato decide hacer un inventario de sus pertenencias, ya está consciente de su soledad , hasta ese momento no ha visto ningún vestigio de vida humana , ni rastros de construcciones, humo, botes, u otras señas de presencia humana. El paisaje idílico, nada de basuras, bolsas plásticas , botellas o restos de manufacturas , parecía estar en las riberas de una isla desierta con la forma que recordaba de Ñague, las gaviotas y otras aves pululaban correteando en las arenas en busca de pulguillas de mar, divisaba las colitas amarillas de las corvinas entre la espuma de las olas, de vez en cuando el salto de un lenguado cazando, una pareja de chungungos apareándose cerca de los roquerios, indiferentes, libres..Sin temores.

Retoma su inventario y sobre la roca aplanada extiende todos los objetos encontrados en el bolso y los bolsillos de su ropa del siglo XXI, quizás fuese lo único existente de origen humano en el mundo , por momentos se sintió tranquilo y duda. “Esto es un sueño, ya despertaré” hablando solo.

Extendidos sobre la roca esta lo siguiente:

La bolsita con medicamentos , incluyendo: aspirinas infantiles, enalapril, gemifobroxelo y una tira de clonaxepam, Un encendedor a gas, El zippo, 7 cigarrillos,1 lata de cerveza sin alcohol, Botas de pesca, Carrete de pescar, Anzuelos (8),Nylon de o,50 (Armadas),Una caña rota, Un pantalón de polar, Un par de calcetas de algodón,6 destorcedores, Una machina, Una chispa,2 rapalas, Chaleco de pesca, Una polera rota, Un polerón de polar, Un gorro de lana, Un celular s/señal, Alicates pequeño, Una tijera de mangos amarillas, Una cortaplumas suiza, Un bolso de pesca,12 pejerreyes frescos, 6 pejerreyes secos, Lentes de sol , y varias plomadas de distinto peso. Una billetera negra con tarjetas y documentos, dos billetes de 1000 y una foto pequeña .(De su esposa e hijo), Todo su patrimonio en menos de un metro cuadrado de rocas, arenas y soledad.

La vista imaginaria desde el vuelo de una gaviota mostraba la patética figura desnuda, mientras terminaba de hacer inventario, cuasi cómica, solo viste calzoncillos tipo bóxer de color gris…”Que ridículo me siento” pensaba , al notar la palidez de su cuerpo, mientras el sol de mediodía entibiaba su espalda pecosa y enrojecía sus hombros poco a poco en la playa vacía.

Suspira profundamente y comienza a sentir hambre, debe tomar decisiones, está claro que subir el cerro hacia donde dejó el auto no podría afrontarlo, esa subida de mas de 300 mts sin un machete o herramienta para tratar de abrirse camino, además si todo cambió significa que nada de lo anterior existe, carretera, civilización, siglo 21.. Nada. Sus fuerzas las concentra en no caer en pánico y controlar las emociones, se concentra en no creer en que esto es una locura, debe asumir esta realidad primigenia, debe poner la mente en blanco y pensar en su realidad, la autentica realidad. Y comienza por desechar la filosofía y las conjeturas, debo mantenerse cuerdo y alerta, con todos sus sentidos. El oído, los ruidos han desaparecido, solo siente la brisa del viento y el sonido monótono del mar, el oleaje permanente del ir y venir del agua sobre la arena blanca, los graznidos de las gaviotas, el chapoteo de los peces que aparecen de vez en cuando traducidos en colitas amarillas de corvinas tras las pulgas marinas, el cielo esta aún semi cubierto y a ratos aparece el sol tras una nube rauda dirigiéndose al sur, significa que vendrá buen tiempo… Ya es hora de abrigarse, el pantalón de polar está seco y al ponérselo siente el calorcillo acumulado durante el par de horas al sol, la polera ya está seca , la tira de genero sacada de la pretina deja al aire su ombligo y siente que los pelos blanquecinos de su pecho están dóciles, no siente frío, el dolor de la muñeca, cada vez mas hinchada le recuerda las heridas de la caída y desvía el pensamiento hacia sus escasas pertenencias, la caña.. La caña ha logrado rearmarla y calcula que no es malo intentar arrojar un par de anzuelos a la orilla, podría ser su comida esa tarde.

La arma y engancha un pejerrey en el anzuelo maruto que hasta ahora le ha dado buenos resultados, antes coleó el pejerrey y guarda lo sobrante en la bolsita de la carnada. Esta descalzo y siente la suave arena en sus pies blancos , nada de frio..Se anima y camina con cierta dificultad hasta la roca inamovible de la bajada, el agua casi la roza pero aún no llega a cubrirla con la marea alta, está recién subiendo. Se apoya unos instantes mirando hacia el norte donde se forma un pozón con algunos huiros flotando y otros que suben y bajan con la marea, ajusta el freno e intenta un tiro con un plomo de unos 40 grs., el tiro resulta perfecto al centro del pozón, el esfuerzo lo hace quedarse unos instantes recuperando el aliento..No pasa mas de ½ minuto y siente un fuerte pique…Se quedo quieto, da nylon , el carrete y la caña sienten la tensión..Cuenta mentalmente hasta 10 y alza la caña con fuerza, el tirón resiste el arreglo hecho y el nylon tenso lo hace pensar en un lenguado de mas de un kg. Enrolla suavemente, el pez no pone demasiada pelea, “Creo que está desconcertado,” piensa excitado. El pez Debe estar asustado, debe ser raro para ese pez ser arrastrado a la orilla por una fuerza desconocida, debe ser raro para el lenguado sentirse atrapado por un pequeño pez…”Que tontera, un pez pensando, que lesera yo poniéndome en el lugar del pez..”

Ya asoma al borde de la arena, arrastrado por la ola que rebota suave pero poderosa y lo ve. Su cola chapotea mientras recoge apresurado el carrete con la caña bien baja, da dos pasos y ya lo tiene..Se agacha y introduce los dedos de la mano izquierda en sus agallas, lo levanta, aleteando, luchando.. “Pesa mas de dos kgs” mientras sonríe satisfecho.. Esta contento, primer tiro, primer lenguado…

Retrocede a su rincón entre las rocas, el lenguado aletea, se mueve convulsivamente, lucha por respirar, respira su muerte del aire, está fuera del agua.

Lo deja a un lado de la roca plana, aleteando.

Repasa su inventario y saca un cigarrillo amarillento, la vieja costumbre de fumar después de una captura. Aspira profundamente sintiendo el placer de su vicio de tantos años, da un par de bocanadas y luego lo apaga con cuidado en la roca, la colilla vuelve a la cajetilla “ Debo ahorrar”.. Después comprende que serán sus últimos cigarrillos, que su vicio acabará con el último de los cigarrillos de la cajetilla amarillenta. Se siente tranquilo, satisfecho, comerá pronto lenguado asado..

Ya oscurece y ha preparado una fogata, madera seca hay desparramada por toda la playa, parece que esa temporada de lluvias o el invierno pasado de esa época fue fuerte, un par de troncos de una madera que le parece ser de roble o coihue están casi enterrados como a 100 metros del refugio, su pasado scout le ayuda a organizar un pequeño campamento en el que nada de lo que podríamos llamar basura moderna existe, está la naturaleza virgen. Inventa una parrilla con rocas alargadas puestas sobre un par de piedras planas, , a esa hora ya ha fileteado el lenguado pero le ha dejado su piel ya descamada, una vez que se hicieron brazas de la madera quemada pone sobre la improvisada parrilla un trozo de lenguado, el sol cae en el horizonte , deben ser cerca de las 8 PM.. Calcula Mientras come la carne blanca y exquisita del lenguado piensa en lo extraño que será para la chica su ausencia, siente la natural y salobre textura de esa carne apetecida en restoranes de muchos lugares, piensa en su precio, se acaba de gastar un día de trabajo en un trozo de pescado que casi se lanzó a sus manos y en la preocupación cuando encuentren el auto abandonado en la carretera, cuando los viejos amigos con los que se reuniría en la biblioteca esa tarde de sábado noten su ausencia, alguien comentará que tuve que viajar a Santiago. O quizás que se quedó dormido y pronto apareceré por esa puerta de la Biblioteca que cobija la larga mesa donde los amigos se reúnen a cobrar cuotas o a comentar sobre política…

A momentos piensa que ha muerto, que está en lo que podría ser el paraíso y que sus dolores son la penitencia por haber pasado por la vida viviéndola a concho, que es el castigo por haberse apartado de la religión, por ser un escéptico, un rebelde permanente, un quijote de causas perdidas…

No es su caso, vive y siente, la picada de un tábano se lo recuerda, “Puta madre, maricón¡¡” grita..

El dolor de la muñeca ya se ha hecho algo permanente y molesto, la espalda está mejor, siente que su barba a esa hora ya está dura y un ligero ardor en las mejillas le recuerda que no trajo el protector solar..

Ha buscado algunas hojas de papiros que crecen naturales en las cercanías de la vertiente y otras hojas de juncos, improvisa una cama en la arena, sabe que los únicos peligros que podría enfrentar serían los alacranes bajo las piedras, pero también piensa que debe ser un enorme ser extraño para esos animalitos.

El cansancio lo vence después de vestir su traje pesca completamente, le agotó poner los calcetines con una mano y adoptar posiciones extrañas, demoró una eternidad pero al menos estará abrigado esa noche, por precaución trajo una ramas que cruzó sobre las rocas que cubrió con hojas de nalcas a modo de techo, por si llueve. La fogata la mantiene tirando de vez en cuando trozos de madera seca y dura recolectada de los alrededores, son excelentes para hacer carbón,-En una bolsa de supermercado que traía en su bolso de pesca, lavada y sellada acumuló un poco de agua fresca.de la vertiente.” Ya inventaré algo mas apropiado.” Reflexiona en voz alta. Rebusca en el bolso los medicamentos y esperando que todo solo sea un mal sueño, se traga un clonaxepan entero con un sorbo del agua de la bolsa de supermercado.

Mañana explorará, si despierta temprano, antes orina en un rincón del roquerio..Ya la noche cayó y la oscuridad es absoluta, ojalá que no llueva.. Es la baguada costera, Se acomoda sobre su costado izquierdo y poco a poco duerme..

Despierta obligado por el dolor , soñaba en las frases inconclusas del relato que escribe sobre Playa Ancha, en las caminatas cerro abajo oscureciendo, en el beso de despedida en el alero de la casa verde donde se despedía ese fin de semana de Marzo de la diosa griega de sus sueños, Ángela, que me reprochaba las escasas llamadas al teléfono y mi negativa a presentarle a su padre imaginario de rimbombante apellido ,era un sueño angustioso, fue ese el motivo de despertar adolorido e incomodo, entumido a una hora innúmera en su improvisado lecho de hojas. Apenas unas brazas divisa al costado, se apresuro a buscar un metro mas allá algunas ramas para avivar la fogata, su mano derecha la siente dura y tiesa, la circulación le pulsa estirando la piel hasta hacerla una masa informe, los dedos hinchados, ennegrecidos por el carbón o los moretones , no sabe, pero cree que esa noche ya no dormirá mas, siente escalofríos, tirita y se tienta a tomar otra pastilla, un ruido a sus espaldas le hace estar alerta, el ramaje se mueve y tomo la parte de la caña que siente mas firme , agudiza el oído, luego siente una especie de chillido, “un zorro debe ser, no imagino otro tipo de animal en este lugar, debe acercarse al olor de los restos del lenguado” tratando de tranquilizarse-

. Ya más tranquilo, las llamas de la fogata iluminan el refugio, se tranquiliza. Busca un trozo de madera mas grueso y lo mete en medio de las llamas, asoma medio metro fuera de la fogata, durará lo suficiente, piensa..Se acomoda en posición fetal, cuidando no aplastar la mano herida e intenta dormir.

Miles de pensamientos se agolpan, sus proyectos de publicar los viejos poemas escritos en Quilpué después de sus salidas tras la chica de sus sueños, las reflexiones de la etapa de política en Los Vilos, las discusiones hasta la madrugada en la casa del Jako junto al Luchito Orellana, bebiendo el 120 en caja de a pequeños sorbos escapándose de vez en cuando al alero del patio donde fumaba el cigarrillo n° 7 de esas tardes-noches de encendidas discusiones.”.Igual fuimos amigos, de distintos pensamientos, pero amigos.” Pensaba entre ensoñaciones, quizás deliraba.

No sabe en que momento se durmió, aún no lleva 24 horas en Ñagué y sin embargo gran parte de su vida la ha recorrido entre dolores y sueños.

Amanece, esta vez sí y le cuesta despertar, el efecto de la pastilla lo tiene amodorrado, siente sed pero no quiere moverse, su cuerpo le avisa que aún está vivo y la naturaleza sigue funcionando, siente el grato despertar de un sueño que no recuerda pero que sin duda tuvo que ver con el cuerpo de una mujer, los deseos de no despertar y seguir soñando los siente entre su ropaje en el bajo vientre, se acomoda y cierra los ojos por instantes, siente placer , recuerda rostros y cuerpos, lugares clandestinos, excitantes aventuras inconfesadas…No quiere despertar..

2do. Día:

Pero el sol implacable está ya sobre su rostro y a pesar del sueño reconfortante, despierta ,Despierta a esa verdad.

Ya no siente frio, parece como sentir una indiferencia física, separó la mente del cuerpo por instantes y trata de que las imágenes cada vez mas claras se conviertan en una alucinación mentirosa, en una irrealidad . Se tienta a tomar de una vez un par de clonaxepam y seguir durmiendo pero esta vez el físico gana, despierta bruscamente combinando la fatiga traducida en un dolor en el plexo, y un vacio en el estomago, debe alimentarse.

Se incorpora con dificultad y explora con la mirada , nada ha cambiado desde ayer ya las moscas revolotean cerca de los restos del lenguado, solo quedan algunos huesos y parte de la piel, el zorro hizo su trabajo nocturno..

Trata de avivar la fogata con algunas ramas secas que encuentra en el acopio tras las rocas, milagrosamente ya no siente el dolor agudo en la mano derecha, hace algunos ejercicios, se estira, se sacude, mueve la cabeza de lado a lado como tratando de negar y definitivamente despertar..Está vivo y siente..., No es un sueño.

La soledad de la playa le hace divagar nuevamente en el tiempo transcurrido desde el desayuno a medias en su casa, el beso de buena suerte mientras la chica duerme, el café amargo y

La tostada dejada a medias por la prisa de salir. Recuerda la ceremonia diaria de conectar la batería de su viejo Subaru, tirar el chupete, y al tercer intento el ruido inconfundible del motor bóxer intentando subir las revoluciones… Piensa en la hora , todos duermen, sus vecinos deben despertar a medias, paro luego seguir en sus sueños domingueros tranquilos..

Camina hacia el agua fría de esa mañana de ese tiempo desconocido, sus dudas siguen, “si estuviese en el futuro alguna huella vería en esta playa tan conocida, al menos los restos de las casas de veraneo de los dueños de la Hacienda Agua Amarilla, una cerca, algún resto de plástico o alguna botella vacía.. Nada lo convence de que su caída fue un salto al futuro o al pasado , solo puede ser el estar en otra dimensión, o definitivamente en algún otro lugar que no logra entender..

Ya el agua fría de la mañana lava su cara enrojecida, las heridas de la frente las siente secas y tirantes, lava los restos de sangre de la barba crecida y siente la necesidad de “Ir al baño”, dicho eufemístico del llamado de la naturaleza, se saca el traje de goma y queda descalzo, el pantalón de polar lo arremanga hasta las rodillas y camina por el borde sintiendo las cosquillas de las pulgas y la espuma del oleaje..Se acerca a una hondonada tras la duna frente al árbol que crece cerca de la vertiente al centro de la playa acantilada, los arbustos lo ocultan, el pudor aún forma parte de su actuar en ese mundo solitario, siempre fue pudoroso, piensa mientras el relajo vuelve a su cuerpo . “Hoy será un lindo día,” se repite mientras regresa a su lugar. Ni siquiera una brisa altera el paisaje brutalmente hermoso y solitario.

“Hoy intentaré explorar”, se escucha hablando consigo mismo, mientras calienta agua en la fogata en el envase vació de la cerveza sin alcohol que bebió anoche. “Desde hoy la yerba buena será mi té”, sonríe…

Continuará

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me gusta el relato, me agrada seguir las descripciones con sus mínimos detalles, y deseo pronto la otra entrega.
Tal vez en otra vida anterior o futura compartiremos un té.