viernes, octubre 15, 2010

Decadencia ...

La decadencia de un pueblo comienza con la perdida de sus valores historicos y concluye con la desidia de sus autoridades.
La corrupción no es del fierro que se oxida o la madera que se pudre, es también la ignorancia y el mantener a los habitantes en una constante mentira, como en el limbo, donde se muestra solo lo bonito y se oculta bajo las alfombras la suciedad. Cuando se mantiene al pueblo desinformado o sus dirigentes son acallados con prevendas, regalos o los comunes aportes. En ellos existe una tácita complicidad con la destrucción de nuestros valores, de nuestras riquezas marinas de una contaminación que no es vista , tapada con maquillajes a las plazas y calles, que duran lo que duran los gobernantes de turno, habituales titeres de los grandes poderes económicos. Todos somos complices de esta decadencia.
El muelle caido, la antigua estación derrumbandose, la destrucción de plazas cambiadas por bloques de cemento, el hormigón que invade cada rincón, ahogando los árboles, las palmeras, el verde natural reemplazado por brillantes íconos de tecnología.
Vivimos bajo una invisible conexión con el mundo a través de la web, pero sin embargo estamos aislados ante la vida natural.
Decadencia de la mano de la modernidad. Ironía constante y sonante, traducida en una pseudo cultura, que solo nos acerca a la herrumbre y la desaparición de valores familiares, humanos y nos convertimos cada día mas en entes o numerales estadisticos.
Pronto comenzarán las "vedas", las restricciones, faltan solo los "toques de queda" para nuestras habituales caminatas a la playa, pronto tendremos que "Racionar" las puestas de sol, la primavera...
Decadencia, el comienzo de la agonía de un pueblo que una vez fué hermoso.
Desidia, palabra similar pero que unida al silencio engendra Corrupción.
Siento pena y verguenza por mi pueblo, de la papelería inutil, de la burocrácia, de la inoperancia y el cohecho encubierto, del silencio culposo.
El pueblo no merece ser mantenido en la ignorancia, parece que volvemos al medioevo, donde los reyezuelos de turno condenaban a la plebe a la ignorancia y los contentaban con fiestas y cocteles, con discursos y palabreria, con justificaciones disfrazadas de "Licencias Médicas", o "Permisos Administrativos", de "Siga el curso regular"...

Bien, me cansé, me siento cansado de toda esta sordera de la autoridad, desde hoy, desde acá:
Declaro la guerra al silencio, a las mentiras, a la Corrupción. A la Decacadencia.-
"Al que le venga el sayo, que se lo ponga" reza el dicho.
Luis Emilio.-